
El capacitismo es la clasificación de la población en capacitados y discapacitados, manifestada en un conjunto de conductas, prejuicios y prácticas normalizadas por la sociedad hacia las personas con discapacidad clínica, a menudo de forma inconsciente pero que constituyen muchas formas de discriminación hacia este sector.
Para responder a esto, pregúntate ¿acaso existe una persona capaz de todo? La respuesta claramente es no, pues todos somos hábiles y funcionales para unas tareas mientras que para otras somos pésimos, por lo que todos tenemos capacidades y discapacidades (de ahí que muchos colectivos rechacen la etiqueta persona con capacidades diferentes). Lo anterior nos permite saber que las discapacidades no son algo que necesariamente deba arreglarse, sino que forman parte de la diversidad funcional.
Clasificar a la gente en capacitados y discapacitados supone que lo normal es no tener ninguna discapacidad, asignando inutilidad, disfuncionalidad y desventaja absoluta a las personas con alguna condición limitante, algo que no es válido porque, por ejemplo, necesitar una silla de ruedas no siempre te impide ser un diseñador gráfico competente, un matemático brillante, un abogado astuto, etc. La diversidad funcional es entonces, la verdadera normalidad.
Si te estás preguntando cómo conviene referirse a ellos, en Totalmedic sugerimos usar la fórmula personas + condición (personas con discapacidad, cuadraplejia, ceguera, sordera), evitar el uso de adjetivos definitorios (discapacitado, cuadrapléjico, ciego, sordo) y tratar de no aglutinar a todas las personas con discapacidad en un solo conjunto, pues ello invisibiliza las distintas condiciones discapacitantes y sus necesidades específicas.
Una de las formas de capacitismo más evidentes es el uso de adjetivos que van desde lo reduccionista hasta lo insultante, tales como inválido, minusválido, diminutivos (enfermito, loquito, tontito) o eufemismos (personas con capacidades diferentes, especiales). En el mismo contexto, están las palabras como sufre o padece, pues frecuentemente las personas con discapacidad han alcanzado tal nivel de adaptación y resiliencia que ven su condición como mera característica (igual que cualquier otro defecto humano o incluso un lunar) y no como problema o enfermedad.
Otra forma es percibir que las medidas de accesibilidad, equidad e inclusión son un favor o privilegio, cuando en realidad son un derecho y, por lo tanto, deben ser garantizados por la sociedad y sus gobiernos.
Existen también ejemplos benevolentes de discriminación como el inspiration porn (porno inspiracional), una práctica que consiste en objetizar a las personas con discapacidad que superan obstáculos para usarlas como inspiración por personas sin limitaciones clínicas, al más puro estilo si él puede, tú puedes. De forma relacionada, está el hecho de calificar como héroes, guerreros o inspiraciones a las personas con discapacidad por el solo hecho de lograr cosas comunes (cocinar, salir a trabajar, ir a un bar, estudiar).
Otra forma benevolente de capacitismo es asumir el nivel de disfunción de un individuo, decidiendo o haciendo cosas por él antes de preguntarle si necesita nuestra ayuda y de qué forma la requiere, después de todo es muy común que las personas con discapacidad persigan el máximo nivel de autonomía en su vida y este tipo de actitudes pueden resultarles muy frustrantes. Como parte de lo anterior, frecuentemente se dirige el habla a su acompañante en lugar de a ellas, se les trata como si fueran niños (paternalismo), se les hacen expresiones expectativas (¿viniste tú solito?, no se te nota, tienes que tratar de ser normal), se invalida su discapacidad (eso no es discapacidad, es moda; lo usas para justificarte) o se les piden pruebas de ésta.
Por último, está el hecho de juzgar que si no se ve no existe, lo que provoca la invisibilidad de discapacidades principalmente mentales (depresión mayor, trastornos de ansiedad, esquizofrenia, etc.), intelectuales (Síndrome de Down, X Frágil, etc.), neurológicas (fibromialgia, dolor crónico, fatiga crónica, etc.) y sobretodo de neurodivergencias, (TDAH, autismo, dislexia, dispraxia, Tourette, etc.), plagándolas de prejuicios que van desde afirmar que son exageraciones, excusas o meros problemas de disciplina, hasta el hecho de negar su existencia o incluso castigarla.
En Totalmedic creemos que el primer paso en este proceso es reconocer las conductas capacitistas propias a través de las siguientes preguntas:
¿Asocio automáticamente inutilidad o disfuncionalidad con discapacidad?
Cuando se trata de algo típico de la cotidianidad humana ¿mi apreciación es la misma cuando lo hace una persona con discapacidad que cuando lo hace una sin discapacidad?
En el mismo contexto de la cotidianidad ¿trato distinto a una persona con discapacidad que a una sin discapacidad? ¿actúo igual con ambas?
¿Uso lenguaje o entonación con estas personas que les disminuye o infantiliza?
Como ya mencionamos en párrafos anteriores, el uso del lenguaje es clave para evitar el capacitismo y se debe adoptar un enfoque centrado en el individuo en todo momento.
Los derechos de uno son derechos de todos, por lo que debemos practicar la inclusión de las personas con discapacidad, pugnar por medidas de accesibilidad para ellas y normalizar la diversidad funcional. Pero sobretodo, debemos preguntar a la comunidad con discapacidad ¿qué necesita de nosotros?
En Totalmedic puedes encuentrar una amplia variedad de herramientas y aparatos de asistencia terapéutica para pacientes con movilidad reducida. Nuestra área de atención al público está siempre a tu disposición para resolver todas tus dudas y requerimientos de manera profesional, con soluciones rápidas y oportunas porque sabemos que cada segundo cuenta cuando se trata de tu cuidado o del de aquellos que te importan.
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En ese sentido, además de los profesionales médicos, es importante saber qué herramientas de asistencia terapéutica serán de ayuda, tales como dispositivos de movilidad (sillas de ruedas, scooters eléctricos, andaderas, bastones, etc.), de transferencia (p. ej. grúas de traslado), ortopédicos (órtesis, férulas, fajas, etc.), confort y descanso (sillones reposets, camas hospitalarias de alta calidad con motores, colchones antiescaras para prevenir úlceras, etc.), dispositivos de domótica (sensores, sistemas de comunicación, control de luces, puertas y ventanas), de terapia física (p. ej. estimuladores musculares mecánicos y eléctricos, movilizadores), de apoyo al cuidado personal (sillas de ruedas para baño, inodoros adaptados) e implementaciones en el hogar (barandales, rampas, elevadores, etc.).
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